El serbal es uno de los dones del otoño que puede deleitar no solo la vista, sino también el paladar. Es una fruta con la que puedes preparar vino casero sin problemas. Es una materia prima adecuada para quienes disfrutan de vinos con un amargor marcado.
La recolección de las bayas de serbal se realiza cuando ya están completamente maduras; el árbol fructifica de septiembre a noviembre. Lo ideal es recoger los frutos tras las primeras heladas, cortando los corimbos completos.
Al procesar el serbal hay que recordar que contiene una sustancia tóxica - ácido parasórbico, que provoca náuseas y diarrea. Para neutralizarlo, hay que despalillar y lavar las bayas de serbal, congelarlas durante 2-4 días y, tras descongelarlas, escaldarlas con agua hirviendo.
Preparación:
Aplasta ligeramente las bayas de serbal descongeladas y vierte 3 litros de agua hirviendo. Añade el almíbar de azúcar (1 kg de azúcar + 1 L de agua) y viértelo sobre las bayas.
Una vez frío, añade Kwasomix, 1,2 paquete(s) de nutriente con vitamina B1 y las levaduras enológicas seleccionadas. Fermenta en la pulpa durante aproximadamente una semana.
A continuación, cuela el mosto, prensa las bayas y deséchalas, y al resto del líquido añade otra porción de almíbar de azúcar ya frío (1,5 kg de azúcar + 2 L de agua) y 1/2 paquete de nutriente Kombi Vita.
Continúa la fermentación durante 6-7 semanas. Tras embotellarlo, el vino debe madurar de 8 a 12 meses.
Vinicultura