El queso tipo griego es un queso asociado a la cocina tradicional griega. Tiene un sabor salado muy característico y contiene alrededor de un 40% de grasa. Además de ser una valiosa fuente de calcio y vitaminas, es rico en probióticos naturales que apoyan la inmunidad y la microflora intestinal. El queso tipo griego puede servirse como aperitivo. También es un complemento ideal para las ensaladas. Sabe muy bien con verduras al horno. Te animamos a probar nuestra receta.
¿Cómo hacer queso tipo griego?
Preparación:
Calienta la leche a 32°C y añade los cultivos de bacterias previamente disueltos en una pequeña cantidad de agua tibia (aprox. 30 ml). Mezcla todo y mantén a esa temperatura durante una hora. Añade el cloruro de calcio, disuelto en una pequeña cantidad de agua y, mientras remueves, calienta hasta 38°C. Añade el cuajo según la dosis recomendada. En el caso del cuajo en polvo, disuélvelo también en una pequeña cantidad de agua. Remueve la leche con unos cuantos movimientos firmes. No mezcles durante mucho tiempo, ya que al cabo de un minuto comienza el proceso de formación de la cuajada. Apaga el calentamiento (la cuajada en formación mantendrá la temperatura adecuada). Tras 50 minutos, corta la cuajada en cubos de 1-2 cm de lado, remueve suavemente y déjala reposar 20 minutos. Pasa la cuajada a una gasa y cuélgala para escurrir durante 2 horas. A continuación, pasa el queso de la gasa al molde quesero y presiónalo gradualmente, aumentando la carga de 1 kg a 4-5 kg, para eliminar el suero del queso. Cuando la carga esté al nivel máximo, deja el queso un mínimo de 12 horas a temperatura ambiente. Después de este tiempo, prepara una salmuera con agua o con el suero obtenido y sal. Deja el queso en la salmuera durante 4-5 horas, manteniéndolo en el refrigerador.
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