La menos popular morcilla blanca es una sabrosa alternativa a la conocida morcilla negra. Es una versión de embutido con alto contenido de cereales que resulta muy fácil y rápida de preparar. Exquisita para preparar a la parrilla, en la sartén o calentada en agua. Ideal para comidas familiares.
Receta de morcilla blanca casera
Preparación:
Limpia y lava bien la carne. Prepara una olla con agua y añade las especias para el caldo. Luego coloca la carne, excepto las vísceras (los pulmones y el hígado), de manera que quede completamente sumergida en el agua y cuece durante 40 minutos. Pasado ese tiempo, añade los pulmones y el hígado. Cuece todo durante 20 minutos más. A continuación, saca las vísceras y córtalas para comprobar su consistencia. Si sale sangre, vuelve a poner las vísceras en el caldo durante 5 minutos más. La carne restante, una vez retirada, debe estar tierna pero sin deshacerse.
Corta el hígado en cubos de 1,5 cm. Pica la carne restante y los pulmones con una placa fina de 3 mm. Enjuaga bien los granos en agua fría y viértelos en una olla; después cúbrelos con el caldo. Coloca la olla con la mezcla de granos dentro de otra olla con agua, a modo de baño María. Mientras cuece, remueve con frecuencia y, cuando los granos queden sueltos (no crujan al morder pero tampoco se deshagan), extiéndelos en una capa uniforme. Cuando los granos se hayan templado, colócalos en un bol grande y añade la carne picada, los pulmones y el hígado troceado. Sazona el relleno y pruébalo (puedes salar un poco de más, ya que durante el escaldado parte de la sal se perderá). Mezcla todo y vierte caldo de la cocción. Amasa hasta obtener una consistencia ligeramente compacta.
Media hora antes, prepara las tripas de cerdo (enjuágalas bien y ponlas en remojo en agua tibia durante 30 minutos). Rellena la masa ya trabajada en las tripas, sin apretar demasiado, formando salchichas gruesas.
Introduce la morcilla así preparada en agua a 75°C y escáldala durante 20 minutos, manteniendo la temperatura constante. Tras el escaldado, saca la morcilla, déjala enfriar, ¡y listo!
¡Buen provecho! ...¡porque lo casero es mejor!
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