Los invitamos a leer el segundo episodio de nuestro nuevo ciclo especial, en el que presentamos curiosidades culinarias y, de fondo, fragmentos de historia, ya lejana y también algo más cercana… asomándonos —gracias a la cortesía del señor Piotr Rydzewski— a un archivo familiar sumamente interesante. Así pues, unas líneas de relato y fotografías únicas.
Como ya mencionamos en el episodio anterior, empezamos con instantáneas relativas a la primera de las dos ramas principales del árbol genealógico del señor Piotr: la familia Kuźnicki. Es una familia estrechamente ligada a Łódź, a la que la ciudad debe mucho —entre otros, gracias al ingeniero Roman Kuźnicki, uno de los artífices de la red de abastecimiento de agua de Łódź—; pero de ello hablaremos en próximas entregas de nuestro ciclo. Roman (abuelo del señor Piotr) era hijo de Aleksandra Kuźnicka, de soltera Lipska, quien, como ya sabemos, anotaba con pasión recetas útiles para la cocina familiar. Hoy es para nosotros un testimonio inestimable de la belleza y riqueza del arte culinario polaco, cultivado, perfeccionado creativamente y transmitido de generación en generación. El esposo de la señora Aleksandra (y padre de Roman) fue Antoni Kuźnicki, inspector de ferrocarriles del distrito de Kalisz. Al señor Antoni volveremos a mencionarlo en nuestro ciclo con ocasión de mostrar un documento excepcional…

© Piotr Rydzewski
En la foto, Antoni Kuźnicki. La fotografía fue tomada en 1913 en el Estudio de Fotografía Artística «Leonardi», ubicado en Łódź, en la calle Dzielna 13 (hoy calle Gabriela Narutowicza).
Miremos ahora la foto familiar de 1905 de abajo, tomada para conmemorar las bodas de plata de Helena, de apellido Kuźnicka —hermana de Antoni—. Antoni está en la última fila, primero por la izquierda. Su esposa, Aleksandra Kuźnicka, de soltera Lipska, está sentada la primera por la izquierda (por encima de los niños). Delante de la mesa, sobre el fondo del mantel, está sentado Stanisław y, a su derecha, su hermano Roman Kuźnicki (el de la red de agua; aquí como un niño que seguramente aún ni siquiera pensaba en ello…:)). A Stanisław le dedicaremos un episodio aparte: también es una figura extraordinaria…

© Piotr Rydzewski
Es hora de la receta: en esta ocasión, una fórmula muy de actualidad —pimientos fermentados—, bastante original por el añadido de hojas de roble…
Los frutos [de pimiento] sanos, enjuagados y limpios, los colocamos bien apretados, encajándolos unos con otros. En el frasco ponemos también hojas de roble y raíces de rábano picante. Los cubrimos con una solución salina: 4 dkg de sal por 1 litro de agua. Cuando los frutos se hundan – fin de la fermentación. Vertemos aceite en el frasco para que la [parte] final no se enmohezca.
¡Buen provecho! ...¡porque lo casero es mejor!