La babka de levadura, junto al huevo y el conejito, es otro símbolo de la Pascua. Delicada, crujiente y que se deshace en la boca, simboliza la destreza y la perfección.
Su historia se remonta a finales del siglo XVII: por primera vez las babkas de Pascua se hornearon en la República de las Dos Naciones y, en tiempos de Estanislao Augusto, ganaron popularidad también en otros países europeos, especialmente en Francia.
Hoy podrás prepararla fácilmente en casa y, decorada con glaseado, azúcar glas o chocolate, lucirá preciosa en la mesa festiva.
Preparación:
Todos los ingredientes deben estar a temperatura ambiente.
Mezcla la levadura con la mitad de la leche templada, 1 cucharada de azúcar y 1 cucharada de harina. Deja en un lugar cálido y espera a que la mezcla duplique su volumen — no debería tardar más de 20 minutos.
Tamiza la harina y mézclala con el azúcar, el azúcar vainillado y la sal. Añade poco a poco la leche, la mezcla de levadura y las yemas. Amasa hasta que la masa esté elástica — entonces añade la mantequilla derretida y templada y la ralladura de limón. Amasa de nuevo y deja levar en un bol cubierto con un paño durante aprox. 30–60 minutos.
Hornea en un horno precalentado a 160 °C (hasta que, al pinchar con un palillo, salga seco — aprox. 40–45 minutos). Una vez fría, espolvorea con azúcar glas. Si usas un molde para babka con hueco central — puedes rellenar ese espacio con huevitos de chocolate para decorar.
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