Los tomates son una valiosa fuente, entre otras cosas, de vitaminas A, C y K, así como de potasio, manganeso, magnesio y fósforo. Son una de las verduras básicas no solo en la cocina italiana. Gracias a ellos damos una nueva vida al caldo, convirtiéndolo en sopa de tomate, una de las sopas más frecuentes tras el fin de semana. A continuación encontrarás una receta sencilla de puré de tomate casero sin conservantes.
¿Qué tomates elegir para el puré de tomate?
Si te preguntas si, a la hora de preparar el puré, importa el tipo de tomate, la respuesta es sí. Para ello, lo mejor es usar tomates alargados: roma o pera. Son de un rojo vivo, carnosos y dulces. No tienen cavidades seminales y prácticamente carecen de semillas. Una ventaja añadida es que la piel se desprende con facilidad.
Lo cual no significa que con otras variedades el puré no vaya a salir bien.
PREPARACIÓN
- Lava los tomates y córtalos en trozos.
- Colócalos en una olla y cuécelos hasta que se deshagan.
- Coloca la pulpa en un pasapurés para tomates con el fin de separar las pieles y las semillas de la pulpa.
- Lleva de nuevo a ebullición el tomate pasado y añade sal y azúcar.
- Rellena con el puré caliente los tarros previamente lavados y esterilizados con agua hirviendo o calentados en el horno.
- Cierra los tarros y pasteurízalos aprox. 30 min a 90 ℃.
Puedes conservar los tarros ya pasteurizados durante todo el invierno.
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