El pesto nos hace pensar en Italia y se asocia ante todo con la albahaca y el aceite de oliva. Despierta asociaciones cuyo tema principal son diversas cremas para untar y pastas. Evoca recuerdos de días de verano y una explosión de colores en el plato.
El pesto verde es una salsa muy sencilla y a la vez muy refinada, cuyos ingredientes varían según nuestras preferencias de sabor. Esta vez la base del pesto son las hojas de rábano, que de por sí tienen un sabor amargo y picante. La mayoría de la gente las tira sin saber que son un excelente y económico complemento para las ensaladas. Se pueden servir sin problema crudas o prepararlas en caliente. Son el ingrediente principal de este pesto verde y un relleno poco habitual para tartas saladas o crepes. Las hojas de rábano también funcionan como ingrediente complementario en sopas, fermentados o batidos refrescantes.
Preparación:
Lava bien las hojas de rábano y después escáldalas durante un minuto en agua hirviendo con sal. Tras el escaldado, colócalas en hielo.
Pasa el ajo por un prensador, mézclalo con las hojas, añade el resto de los ingredientes y tritura todo hasta obtener una pasta bastante homogénea.
Vinicultura

