Las primeras menciones sobre fermentar remolachas se remontan a tiempos de la antigua Polonia — es una de las técnicas de conservación de alimentos más antiguas. El fermento casero de remolacha es una base excelente para el borsch, la ćwikła fermentada y muchos platos clásicos. Además, apoya muy bien la microbiota intestinal.
Receta de fermento de remolacha
Preparación:
- Pela las remolachas y córtalas en rodajas o trozos.
- Colócalas en un tarro grande y, a continuación, añade las especias y el ajo.
- Disuelve la sal en agua templada y vierte sobre las remolachas hasta cubrirlas por completo.
- Coloca el prensador, cierra el tarro y deja reposar 5–7 días a temperatura ambiente.
- Una vez fermentado, pásalo por un colador, trasvásalo a botellas y guárdalo en la nevera.
¡Buen provecho! ...porque lo casero es mejor!
Vinicultura