Puedes hacerte sidrero sin contar con una gran infraestructura ni equipo costoso, ya que la sidra no es una bebida exigente. La fermentación de la sidra es muy rápida y su maduración dura muy poco. Esta bebida de bajo contenido alcohólico no necesita cocción ni un clarificado de varios meses, por lo que es ideal como primer proyecto para los impacientes.
Receta de sidra de manzana y pera
Preparación:
Las manzanas utilizadas para la elaboración de la sidra deben ser jugosas, dulces, maduras, con una acidez adecuada y contenido de taninos. El secreto de la sidra es su sabor y aroma particulares, que se originan en las pieles y las pepitas de la fruta; por tanto, no peles las manzanas ni les quites las semillas.
Corta la fruta en cuartos o tritúrala hasta obtener una pulpa. Transfiere todo al recipiente de fermentación (puedes añadir 0,5 l de agua caliente para evitar que las manzanas se oscurezcan), agrega pectoenzima (agente natural que ayuda a liberar el jugo), así como la levadura y el nutriente para levadura. Cierra herméticamente el recipiente, instala una trampa de aire con agua y deja durante dos días. Transcurrido ese tiempo, exprime el jugo de la pulpa. Añade el resto de los ingredientes y el jarabe de azúcar (azúcar disuelta en agua tibia) y deja continuar la fermentación durante 2 semanas, hasta que la concentración de azúcar del mosto sea de aprox. 4 Blg. Una vez alcanzada la concentración adecuada de azúcar, trasiega cuidadosamente la sidra a las botellas.
Si la concentración de azúcar al embotellar es inferior a 3 Blg, puedes añadir 5 g de azúcar por litro en las botellas. Si deseas obtener una sidra más dulce, puedes añadir un azúcar no fermentable, p. ej., xilitol. Con la sidra ya embotellada, consérvala a temperatura ambiente durante 2-3 días y, a continuación, traslada las botellas a un lugar fresco o guárdalas en el frigorífico.
¡Que aproveche! ...porque lo casero es mejor!
Vinicultura