Nuestra morcilla polaca es un plato valioso y nutritivo, es fuente de zinc y de hierro hemo, que es bien absorbido por nuestro organismo y refuerza, entre otras cosas, nuestras defensas. La morcilla se puede servir de muchas maneras, por ejemplo con cebolla frita, y también está deliciosa directamente de la parrilla.
¿Cómo hacer morcilla casera?
Receta de una deliciosa morcilla casera
Preparación:
Limpia y lava bien la carne. Para la cocción, prepara agua con las especias para el caldo. Coloca la carne en una olla, excepto las menudencias (pulmones e hígado), y cuece durante 40 minutos. Después añade los pulmones y el hígado. Cuece todo 20 minutos más. Pasado este tiempo, saca solo las menudencias y córtalas para comprobar que ya no sale sangre. Si sale, vuelve a ponerlas en el caldo 5 minutos más. La carne, al sacarla, debe estar tierna pero sin deshacerse.
Corta el hígado en dados de 1,5 cm. Muele el resto de la carne y los pulmones por una placa fina de 2–5 mm. Lava bien el trigo sarraceno con agua fría y viértelo en una olla, cubriéndolo justo con el caldo. Lo mejor es colocar la olla con el trigo sarraceno dentro de otra olla con agua, a modo de baño maría. Remueve a menudo y, cuando quede suelto (que no esté crujiente al morder ni se deshaga), extiéndelo en una capa fina. Cuando se temple, pásalo a un cuenco grande y añade la carne molida, los pulmones y el hígado troceado. Sazona el relleno y pruébalo (puedes salar ligeramente de más, ya que durante el escaldado parte de la sal se perderá). Mezcla todo y añade, pasándola por un colador, la sangre de cerdo fresca o la deshidratada previamente disuelta. Trabaja la mezcla hasta obtener una consistencia ligeramente compacta.
Media hora antes, prepara las tripas (enjuágalas bien y ponlas a remojo en agua tibia durante 30 minutos). Rellena las tripas con la masa, sin apretar demasiado, formando salchichas. Coloca la morcilla así preparada en agua a 75°C y escáldala durante 20 min, manteniendo la temperatura constante; durante los últimos 5 minutos, sube la temperatura a 80°C. Tras el escaldado, saca la morcilla, déjala enfriar, ¡y listo!
¡Buen provecho! ...¡porque lo casero es mejor!
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