Dorado, perfumado por el sol y con un sutil toque ácido: el vino de mirabel o de ciruela mirobolán es todo un clásico de la enología casera. Estos frutos suelen crecer de forma silvestre y dan cosechas abundantes, y el vino resultante enamora por su precioso color y su aroma profundo. Aquí tienes una receta perfectamente equilibrada para convertir la cosecha veraniega en un vino casero de gran calidad.
Receta de vino casero de mirabel o ciruela mirobolán
Preparación:
- Antes de empezar, desinfecta a fondo todo el equipo con Metabisulfito potásico.
- Selecciona y lava la fruta y, a continuación, retira los huesos.
- Chafa ligeramente la fruta, pásala al recipiente de fermentación y cúbrela con 2 litros de agua caliente.
- Cuando la mezcla baje de 30°C, añade Pektoenzym Browin y deja reposar 12–24 horas.
- Disuelve 2 kg de azúcar en 7 litros de agua caliente, enfría a temperatura ambiente (20–25°C) y vierte el almíbar en el recipiente con la fruta.
- Añade la levadura enológica previamente hidratada y la primera dosis de nutriente para levaduras (aprox. 3–4 g).
- Cierra el recipiente con tapa y trampa de aire llena de agua y déjalo en un lugar cálido.
- Tras 5–7 días, disuelve el 1 kg de azúcar restante en una pequeña cantidad de mosto calentado, enfría, vuelve a verterlo y añade el resto del nutriente.
- A las 2–3 semanas, trasiega el líquido, exprime bien el zumo de la pulpa restante, pásalo todo a la damajuana y coloca la trampa de aire (4–6 semanas).
- Haz un trasiego, retira el poso, vuelve a poner el vino en la damajuana y deja que continúe fermentando y clarificando.
- Embota el vino limpio en botellas y déjalo madurar en un lugar fresco durante al menos 6 meses.
¡Que aproveche! ...¡porque lo casero sabe mejor!
Vinicultura