¿Buscas una alternativa refrescante a los compotes y a las limonadas azucaradas del súper? Descubre el kéfir de agua. Aunque su nombre recuerde a los lácteos de siempre, no lleva ni una gota de leche. Es una bebida fermentada, naturalmente gaseada, que puedes preparar sin complicaciones en tu cocina en apenas unos días. El kéfir de agua reúne todas las virtudes de los fermentados tradicionales: cuida la microbiota intestinal, es 100% sin lactosa y apaga la sed de maravilla.
Receta de kéfir de agua
Preparación:
Primera fermentación
1. En un tarro esterilizado, vierte 200 ml de agua hervida y disuelve por completo 1 cucharada de azúcar. Cuando el agua se enfríe a temperatura ambiente, añade 1,0 g de cultivo de kéfir y remueve suavemente.
2. Cubre el tarro con una gasa limpia sujeta con una goma elástica. Deja a temperatura ambiente (aprox. 25°C) durante 24 horas.
Segunda fermentación
3. Vierte 1 litro de agua hirviendo sobre 50 g de flores de hibisco secas. Deja que infusione por completo y se enfríe.
4. En otro tarro esterilizado, combina 250 ml de la infusión de hibisco ya fría con 50 ml de la mezcla de la primera fermentación.
5. Cubre el tarro con gasa y deja a temperatura ambiente (aprox. 25°C) durante 3 días. Pasado ese tiempo, la bebida alcanzará su punto óptimo de sabor, un intenso color rubí y una ligera efervescencia.
💡 Consejo: El kéfir de agua está más rico bien frío. Guárdalo en la nevera en botellas bien cerradas para conservar sus burbujas naturales.
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