Calabaza fermentada casera
La calabaza fermentada es un interesante acompañamiento agridulce que se distingue notablemente del sabor de los fermentados tradicionales. Esta hortaliza, rica en vitaminas y nutrientes, posee numerosas propiedades beneficiosas, por lo que merece la pena preparar una reserva en forma de conservas para el invierno. La calabaza no solo lucirá preciosa en las estanterías de la despensa, sino que además ayudará a que los resfriados dejen de ser un problema.
Notas
Receta de calabaza fermentada casera — paso a paso
Preparación:
Coloca todos los ingredientes bien compactados en el tarro. Prepara la salmuera con sal y agua (con un salinómetro comprobarás con precisión la concentración de la salmuera). Cuando la salmuera se entibie un poco, rellena los tarros y ciérralos. Durante los 3 días siguientes, desenrosca ligeramente los tarros a diario para que el gas pueda liberarse. Transcurrido ese tiempo, cierra todos los tarros herméticamente y déjalos fermentar.
¡Atención!
La calabaza, al igual que los pepinillos fermentados, puede conservarse durante todo el año. ¡Está riquísima!
Para asegurarte de que las conservas caseras se mantengan seguras durante todo el periodo de almacenamiento, merece la pena equipar los tarros con prensadores. Los prensadores para tarros permitirán que tus conservas caseras conserven durante mucho más tiempo todas sus cualidades de sabor y propiedades saludables. La construcción de los prensadores permite mantener las verduras o frutas por debajo del nivel de la salmuera, lo que las protege perfectamente contra la influencia negativa del aire que queda bajo la tapa. Los tarros deben llenarse de modo que, al introducir el prensador, este se apoye en la tapa.